Guardianes que dibujan puentes entre culturas...







•´¯`•-☆RINCÓN DE LECTURA☆-•´¯`•(3)

Porque los homenajes se hacen en vida...

El traductor público y escritor Emilio Sierra es una reconocida autoridad en el ámbito de los traductores. Se ha desempeñado durante 35 años como traductor y jefe de la División de Traducciones de la Prefectura Naval Argentina. Ejerció la docencia como profesor de Inglés Técnico en la UCA y en la Univ. del Salvador.

Fue elegido, en 1982, presidente del Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires (CTPCBA) y, luego, presidente de su Tribunal de Conducta hasta fines de 1990. (Recientemente, ha recibido una distinción al cumplir sus Bodas de Oro; y la Sala de Matriculados lleva su nombre.)

A lo largo de su trayectoria, ha pronunciado conferencias sobre temas relacionados con la traducción y la interpretación. Tradujo alrededor de 50 libros para las más prestigiosas editoriales del país.

Entre sus trabajos, se destacan: Glosario técnico de sicología y pedagogía (Ed. Troquel S. A.); La traducción en la Argentina (Revista Tradução e Comunicação, San Pablo, Brasil); La traducción y su influencia en el idioma castellano hablado y escrito (I Congreso Iberoamericano de Traductores, Madrid, 1982); Una propuesta para la evaluación de traducciones (Revista Guardacostas, Bs. As., 1982); Curva de evaluación de la cultura general del traductor (Actas del XI Congreso de la FIT, Maastricht, Holanda, 1987); El primer intérprete blanco en el Río de la Plata (Revista Babel, vol. 34, núm. 3, 1988); La traducción científica y técnica (I Congreso Argentino de Traductores e Intérpretes, 1988); ¿Qué significa esta bendita palabra? (diccionario de términos marítimos, médicos, informáticos y económicos, 1998).

También ha ensayado la poesía y el cuento.

En todas sus obras, Emilio da vuelo a su inagotable ingenio para crear magníficas historias que podrían ser representadas con éxito en la pantalla grande. Su singular estilo de novelista-crítico nos invita siempre a la reflexión.

Su primera novela, ¿Cuándo pasó por mi lado? (1999), presenta una curiosa propuesta sobre el encuentro amoroso fortuito entre un hombre y una mujer que, de concretarse, daría lugar a una relación única, óptima y duradera.

Celos en la Fontana di Trevi (2002) es una novela policial, cuyos personajes son traductores, en la que se entrelazan varias historias de amor, pero solo una es la más fuerte.

En La Ciudad Blindada (2006), novela que tuve el honor de corregir, presenta un pasado reciente de la triste realidad argentina de bancos “blindados”, secuestros, ciudadanos presos en sus propias casas enrejadas. Con ese marco de fondo, se teje una historia de vida.

Con una trayectoria de más de cuarenta años dedicados al apasionante arte de traducir, Emilio Sierra es sinónimo de pasión por su oficio, lucha, empeño, experiencia, sabiduría y esa inagotable fuerza y espíritu de transitar por el difícil camino de la vida.

Compartimos uno de sus poemas: “Encuentro”.

Llegué y te vi de pie,
escultura viva y tibia.
Ojos transparentes,
mirada inteligente
y perspicaz.
Te miré intensamente,
me miraste curiosa,
sonriente y afectuosa.
Nos acercamos,
sin palabras,
nos tomamos de la mano
y caminamos
hacia la arena lisa y húmeda,
las huellas de tus pies la marcaban,
las huellas de mis pies
las acompañaban fieles.
Mi brazo izquierdo
rodeó tu cintura,
tu brazo derecho
envolvió cálido la mía.
Las huellas de nuestros pies
se acercaron rozándose,
nuestras bocas se unieron
y las huellas se detuvieron.
La sombra de la nube
y la espuma del mar
borraron nuestras huellas,
pero los dos seguíamos unidos,
felices y ajenos,
solos y una sola carne
y una sola alma
y una única esperanza.

3 comentarios:

  1. Cuando me propuso ser su correctora, sentí un doble orgullo: se convertiría en mi primera corrección y analizaría en detalle la obra de un gran amigo.

    Debo confesar que recibí el material sin necesidad de realizar demasiadas enmiendas, salvo algún que otro desliz ortográfico. Como la meta era volcar el lenguaje informal de los protagonistas de la novela, resultaba, a veces, imposible respetar a rajatabla las normas académicas.

    Realicé algunas sugerencias para mejorar la redacción, pero jamás corregí su estilo; el autor siempre tenía la última palabra, el artífice de imprimir su sello final.

    ¡Gracias, Emi, por tu ingenio y creación! :)

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  2. Muchas gracias Lauri por tus cariñosas palabras.

    Emi

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  3. A fines de julio, nos enteramos del fallecimiento de Emilio.
    Vamos a extrañar todas tus anécdotas, escritos, sabiduría, enseñanza y amistad...

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