Guardianes que dibujan puentes entre culturas...







Translators’ world...




"Con los años he llegado a la conclusión quizás errónea de que los traductores son de otra especie distinta a la de los escritores, un gremio tanto o más especial y complicado. [...] Yo creo que los traductores son un poco los "científicos" de la literatura, gente muy seria que no sólo no intenta emular la imagen bohemia del escritor típico y del creador arquetípico sino que detesta esa imagen incluso y procura que no se le identifique con ella. Milan Kundera los elogió hace años en un inolvidable artículo y los llamó "los constructores de Europa". Yo añadiría que son los troqueladores de nuestra actual narrativa, quienes la han librado de sus tics casticistas al influir en el autor español aunque por contrapartida hayan hecho su lenguaje más aséptico. Hace años los traductores protestaron porque en muchos libros traducidos no figuraban sus nombres y porque eso era una prueba evidente de que no se reconocía su trabajo. Pudo haber quien pensase que querían participar de la gloria de los autores a los que traducían, pero yo creo que nada más lejos de la verdad. Yo creo que lo que querían era exactamente eso que decían: que se reconociera su trabajo y sólo su trabajo, no su capacidad de crear sino de trasladar fielmente "lo creado" de una lengua a otra. El escritor se considera brillante cuando dice algo que nadie ha dicho. El traductor mide su brillantez por la habilidad para decir literalmente lo que ya se ha dicho. No le regocija la originalidad sino el parecido exacto".
“Elogio de los traductores”, columna publicada en un periódico local por Iñaki Ezkerra (periodista, escritor y poeta vasco).


"Sin los traductores, los escritores no somos casi nada". José Saramago

“Los escritores hacen la literatura nacional, y los traductores hacen la literatura universal. Todos somos traductores; todo es traducción”. José Saramago


“A veces, trabajan con unos plazos impuestos por el editor, a lo que no hay derecho, porque su labor es una aventura lenta en la búsqueda de las palabras; y lo mismo que existen los derechos de autor deberían existir los derechos de traducción, porque ellos son los autores de sus textos”. José Saramago




“Un traductor semeja alguien que hace las maletas. Las tiene abiertas ante sí, pone un objeto, luego se dice que quizá fuera más útil otro, entonces saca el objeto y vuelve a ponerlo porque, pensándolo bien, es indispensable. En verdad, siempre hay alguna cosa que la traducción no transparenta, mientras que el arte del traductor sería el de no dejar perder nada, pero eso también es cierto aplicado a los libros originales que escribimos...” Marguerite Yourcenar


“Un traductor debe ser desconfiado, cauteloso, no puede tener ninguna relación ingenua con las palabras. Debe defenderse de la magia del lenguaje, aunque eso es, precisamente, lo que lo haya llevado a elegir lo que muchos de ellos catalogan como una profesión esquizofrénica”. Jorge Luis Borges


“El pensamiento común europeo es la enorme obra de los traductores. Sin traductores no existiría Europa, no existiría la literatura mundial. Sin traductores yo no conocería a Cervantes y usted no conocería a Kafka. Los traductores son mil veces más importantes que los diputados del Parlamento europeo”. Milan Kundera



“Traducir es la forma más profunda de leer”. Gabriel García Márquez

4 comentarios:

  1. "Cuando era estudiante, entregábamos los trabajos escritos a mano, porque nadie tenía una máquina manual en casa. Para las correcciones usábamos una botellita de tinta blanca para borrar con un pincelito. Unos años más tarde, aparecieron unos papeles minúsculos con ese mismo producto incorporado: se lo introducía entre el papel y la máquina, se digitaba la letra escrita incorrectamente para borrarla, se retiraba el papel y se escribía correctamente. Ni hablar del tiempo que se perdía (y el cansancio que se acumulaba) cuando uno se equivocaba, al final de una hoja, y tenía que volver a escribir toda la página de nuevo. ¡Estos hechos no ocurrieron en el Pleistoceno, sino hace solo 30 años!"
    (Trad. Públ. María Cristina Pinto)

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  2. ¿Qué piensa la sociedad argentina de los traductores?

    El trabajo del traductor en nuestro país es una profesión que no ha llegado a tener el reconocimiento que se merece. Si bien, a través de los años, ha sido más valorizada y jerarquizada debido a la necesidad de comunicación con países extranjeros y a la globalización. A pesar de esto, todavía existen cientos de ideas erróneas o clichés que comparte nuestra sociedad.

    Algunos de ellos son:

    -Para ser traductor basta con saber hablar y escribir la lengua extranjera.

    -Uno tiene que ser un diccionario viviente, siempre listo para responder en forma automática a la palabra que se le pregunta.

    -Se cree que no es necesario estudiar la lengua madre, ya que es precisamente la lengua nativa.

    -Uno puede traducir cualquier tipo de textos con el simple hecho de consultar diccionarios bilingües.

    -La PC y el traductor automático nos solucionan todos los problemas.

    -Se tarda mucho menos con estas herramientas; por lo tanto se abaratan los costos.

    -Se piensa que uno traduce automáticamente sin realizar ninguna búsqueda y por ende, sin perder tiempo.

    El traductor es un profesional que ha adquirido una capacitación formal, ya sea en una institución terciaria o universitaria, además de la capacitación informal que va adquiriendo con el día a día de su práctica.

    El traductor profesional se distingue del amateur porque este último: no sabe explicar por qué hace lo que hace; no sabe argumentar o justificar.

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  3. Una vez me dijeron...

    "Vos ponés el texto en el Google, ¡y listo! Después lo revisás, y a cobrar".

    Sí, sí, claro...
    Hay gente que no sabe que traducir es un verdadero arte.

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